La NASA presentó el sábado 7 de noviembre un conjunto de contratos y novedades para ampliar Moon Base, su proyecto de presencia permanente en el polo sur de la Luna. Lo anunció en MAX POWER, la feria aeroespacial y exhibición aérea que se celebra este fin de semana en el Centro Espacial Kennedy, en Florida. A las 5:00 p.m. EST (22:00 UTC) hubo una rueda de prensa con el administrador Jared Isaacman; Carlos García-Galán, responsable del programa Moon Base; Nicky Fox, administradora asociada de Ciencia; y Dayna Ise, directora interina de la Oficina de Servicios e Infraestructura del programa. Según el comunicado oficial, «cuando nuestros astronautas regresen a la Luna, llegarán con los primeros elementos de Moon Base ya esperándolos en la superficie», en palabras de Isaacman.
Concepto artístico de Moon Base. Crédito: NASA
La primera novedad es CLPS 2, la nueva fase del programa de servicios comerciales de carga lunar. La NASA seleccionó a ocho empresas: Blue Origin, Firefly Aerospace, Intuitive Machines, iSpace US, Lockheed Martin Space, Northrop Grumman Space Systems, SpaceX y Voyager Technologies. Podrán competir por futuras misiones de entrega en la superficie lunar, lo que incluye diseñar, construir y operar módulos de aterrizaje para cargas científicas, tecnológicas y de infraestructura. Es un contrato marco de 10 años, con varias empresas adjudicatarias y entregas de cantidad indefinida (IDIQ), y un valor máximo combinado de 10.000 millones de dólares. Además, la agencia elevó el valor del contrato CLPS original de 2.600 a 4.200 millones de dólares para cubrir los objetivos de la Fase Uno de Moon Base. Ese contrato sigue vigente hasta noviembre de 2028, y las entregas ya adjudicadas pueden completarse hasta noviembre de 2033. Según Scientific American, García-Galán explicó en la rueda de prensa que estos módulos de nueva generación tendrán que transportar cargas de hasta unas seis toneladas.
La protagonista del anuncio fue PROMISE (Polar Rover for Observation, Mapping, and In-Situ Exploration). Es un róver de seis ruedas y propulsión nuclear que se posará en el polo sur lunar para estudiar la superficie y el subsuelo, evaluar los recursos disponibles y aportar datos para elegir zonas de aterrizaje y futura infraestructura. Lo construirá y gestionará el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) con repuestos de vuelo y modelos de prueba de ingeniería de los rovers Curiosity y Perseverance. Según la página oficial de la misión, la energía vendrá de un generador termoeléctrico de radioisótopos multimisión (MMRTG), también de repuesto. Esto le permite seguir trabajando durante las largas noches lunares y dentro de los cráteres en sombra permanente, donde se cree que hay hielo. Llevará un taladro capaz de extraer regolito a aproximadamente un metro de profundidad, espectrómetros para analizar la composición química, sensores de temperatura y radiación y cámaras de luz visible. También probará el High Performance Spaceflight Computing, el nuevo ordenador de la NASA resistente a la radiación, junto con sensores y algoritmos de autonomía avanzada. La NASA prevé lanzarlo a finales de 2028 para una misión de 18 meses. Según Scientific American, el científico del proyecto será James Keane, del JPL.
El viaje de PROMISE a la Luna correrá a cargo de Blue Origin, con su módulo de aterrizaje Mark 1. La NASA le adjudicó un contrato base de 94 millones de dólares, con una opción adicional de 140 millones que depende del rendimiento. El encargo amplía la orden de trabajo concedida en mayo de 2026 para llevar dos vehículos de terreno lunar (LTV) a la Luna.
En transporte, la NASA adjudicó seis órdenes de trabajo dentro del contrato VADR de servicios de lanzamiento dedicados y compartidos, que gestiona el Programa de Servicios de Lanzamiento desde el Kennedy. Las ganaron Arrow Science and Technology, Blue Origin e Impulse Space. En conjunto suman unos 1.300 millones de dólares, dentro de un contrato VADR con un tope total de 5.000 millones. Habrá tres tipos de misión. El primero comprobará las comunicaciones y la navegación entre la órbita terrestre y la Luna, demostrará que un vehículo de transferencia orbital (OTV) puede dejar un módulo CLPS en la órbita deseada y llevará al espacio profundo la nave CAPSTONE 02. El segundo enviará al polo sur drones de alta movilidad, como los MoonFall de la NASA, para reconocer el terreno antes de que lleguen los astronautas. El tercero probará tecnologías de navegación en varias órbitas cislunares y servicios comerciales de transferencia orbital para aumentar la carga útil de los futuros módulos. Algunas misiones volarán en el New Glenn de Blue Origin, el Terran R de Relativity Space o el Falcon 9 de SpaceX. Los vehículos de transporte espacial los aportarán Blue Origin, Firefly Aerospace, Impulse Space y Quantum Space.
A todo esto se suma un encargo a SpaceX: la demostración de despliegue de comunicaciones cislunares. Con una orden dentro de un contrato de logística lunar ya existente, SpaceX lanzará en un Starship satélites de comunicaciones al espacio cislunar en 2028, para preparar las futuras redes que conectarán a los astronautas, el control de misión y Moon Base.
En la superficie, la NASA comprará componentes comerciales para miniCAST, una pequeña torre que combina comunicaciones y energía solar. Honeybee Robotics, empresa de Blue Origin, se encargará del almacenamiento de energía; Redwire, de la generación; y Yank Technologies, de la transferencia inalámbrica de energía. El Centro Marshall, en Huntsville (Alabama), ensamblará y probará los sistemas. La agencia espera que los trabajos empiecen «en cuestión de meses» y prevé una convocatoria aparte, a comienzos de 2027, para sistemas de energía totalmente integrados. También publicará una convocatoria dirigida dentro de NextSTEP-3 B para cubrir lagunas de datos prioritarias de la arquitectura. Podría incluir misiones con naves pequeñas, cargas en futuros vuelos o la compra de datos a empresas comerciales.
La NASA no detalló en el comunicado los importes de miniCAST ni el de cada orden VADR por separado. Tampoco dio fechas concretas para las misiones de transporte, salvo la demostración de Starship en 2028.