NASA Anuncia Plan “Ignition”: Base Lunar y Regreso Acelerado

El 24 de marzo de 2026, durante el evento “Ignition” celebrado en la sede de la NASA en Washington, la agencia presentó un conjunto de iniciativas transformadoras orientadas a ejecutar la Política Espacial Nacional del presidente Donald J. Trump. El enfoque principal es acelerar el retorno tripulado a la Luna antes del final del mandato presidencial, establecer una base lunar sostenida y garantizar el liderazgo estadounidense en exploración espacial mediante mayor eficiencia, reutilización y colaboración comercial e internacional.

Crédito: NASA

La NASA ha estandarizado la configuración del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS, por sus siglas en inglés) y ha incorporado una misión adicional en 2027 para validar sistemas integrados. Artemis III, programada para 2027, será una misión de prueba en órbita terrestre baja destinada a acoplarse con uno o ambos sistemas de aterrizaje lunar (HLS, por sus siglas en inglés) y validar operaciones integradas antes del aterrizaje de Artemis IV. A partir de Artemis IV, la agencia se compromete a realizar al menos un aterrizaje tripulado en superficie lunar por año. Posterior a Artemis V, se incorporará de forma progresiva hardware comercial adquirido y reutilizable para lograr misiones tripuladas frecuentes y económicamente viables, iniciando con aterrizajes cada seis meses y aumentando la cadencia según maduren las capacidades de los sistemas.

Adicionalmente, se pausará el desarrollo de la estación lunar Gateway en su configuración actual para redirigir recursos hacia infraestructura superficial. Se reutilizará hardware aplicable y se aprovecharán los compromisos de socios internacionales. La estrategia para una presencia humana duradera se estructura en tres fases progresivas.

En la Fase 1 – Construir, Probar y Aprender, se transitará de misiones únicas e infrecuentes a un enfoque modular y repetible. Mediante el programa Servicios Comerciales de Carga Lunar (CLPS, por sus siglas en inglés) y el Vehículo de Terreno Lunar (LTV, por sus siglas en inglés) se incrementará el ritmo de entregas de rovers, instrumentos científicos y demostraciones tecnológicas en movilidad superficial, generación de energía (incluyendo unidades de calefacción radioisotópicas – RHU y generadores termoeléctricos radioisotópicos – RTG), comunicaciones, navegación y operaciones en superficie, así como investigación científica multidisciplinaria.

En la Fase 2 – Establecer Infraestructura Inicial, se desarrollará infraestructura semi-habitable y logística regular para soportar operaciones recurrentes de astronautas. Se integrarán contribuciones internacionales significativas, como el rover presurizado de la agencia espacial japonesa JAXA, junto con cargas útiles científicas y sistemas de transporte adicionales de socios.

En la Fase 3 – Habilitar Presencia Humana de Larga Duración, con sistemas de aterrizaje humano (Sistema de Aterrizaje Humano – HLS) capaces de entregar cargas pesadas, se desplegará infraestructura masiva para una base permanente. Elementos clave incluyen los Hábitats Multipropósito (MPH) de la agencia espacial italiana (ASI), el Vehículo Utilitario Lunar de la agencia espacial canadiense (CSA) y contribuciones adicionales en habitabilidad, movilidad y logística.

La NASA mantiene su compromiso con la Estación Espacial Internacional (ISS) mientras avanza hacia un ecosistema de estaciones comerciales. La estrategia propuesta evita brechas en presencia humana estadounidense mediante un enfoque por fases: desarrollo de un Módulo Central de propiedad gubernamental que se acople a la ISS, validación de módulos comerciales utilizando capacidades de la ISS, y posterior separación para operación en vuelo libre. Una vez maduras las capacidades técnicas y operacionales, y consolidada la demanda de mercado, la NASA se convertirá en uno más de los clientes de servicios orbitales comerciales. Se lanzará una Solicitud de Información (RFI) el 25 de marzo para explorar estructuras de asociaciones, financiamiento y mitigación de riesgos con la industria.

Se acelera significativamente el programa CLPS, con el objetivo de realizar hasta 30 aterrizajes robóticos en la superficie lunar a partir de 2027, facilitando la entrega rápida de ciencia y tecnología. Se emitieron RFI para cargas útiles científicas en misiones 2027-2028, incluyendo oportunidades para rovers, saltadores y drones, así como para futuras misiones a Marte (incluyendo la Red de Telecomunicaciones de Marte).

El anuncio más destacado en propulsión es el Reactor Espacial-1 Freedom (SR-1 Freedom): la primera nave interplanetaria propulsada por propulsión eléctrica nuclear (NEP, por sus siglas en inglés). Se lanzará hacia Marte antes de finales de 2028. El sistema incorpora un reactor de fisión de más de 20 kW (usando uranio enriquecido de bajo nivel de alta calidad), que genera electricidad para alimentar propulsores iónicos de xenón. Esta demostración habilitará transporte eficiente de masa en espacio profundo, misiones de alto potencia más allá de Júpiter (donde los paneles solares son ineficaces), despliegue de helicópteros tipo Ingenuity para exploración marciana y un historial de vuelo para sistemas de fisión nuclear, sentando precedentes regulatorios y activando la base industrial para futuras aplicaciones en superficie lunar y misiones de larga duración.

Misiones científicas en curso o próximas mencionadas incluyen el Telescopio Espacial James Webb, la Sonda Solar Parker, el Telescopio Espacial Nancy Grace Roman (lanzamiento previsto para otoño 2026), Dragonfly a Titán (2034) y el rover Rosalind Franklin a Marte (2028, con contribución de la NASA al espectrómetro de masas MOMA).

El administrador de la NASA, Jared Isaacman, declaró: “La NASA se compromete a lograr lo casi imposible una vez más: regresar a la Luna antes de que termine el mandato del presidente Trump, construir una base lunar, establecer una presencia duradera y hacer las demás cosas necesarias para garantizar el liderazgo estadounidense en el espacio. El reloj está corriendo en esta competencia de grandes potencias, y el éxito o el fracaso se medirá en meses, no en años”.

Estas iniciativas representan un realineamiento estratégico de la NASA hacia mayor cadencia operacional, reutilización comercial y maduración tecnológica acelerada, con énfasis en la propulsión eléctrica nuclear y presencia sostenida en la Luna como paso intermedio hacia exploración más allá de la órbita cislunar.

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