PROMISE: el rover de Marte que NASA quiere llevar a la Luna
NASA ha presentado una de las ideas más interesantes dentro de su nueva estrategia para construir una presencia permanente en la Luna: enviar a la superficie lunar un rover llamado PROMISE, un vehículo basado en la experiencia de los rovers marcianos Curiosity y Perseverance. Aunque la misión todavía se encuentra en fase de definición, el anuncio marca una posible nueva etapa en la exploración robótica del polo sur lunar.
Crédito: NASA/JPL-Caltech
PROMISE significa Polar Rover for Observation, Mapping, and In-Situ Exploration, o en español, “Rover Polar para Observación, Mapeo y Exploración In Situ”. Según NASA, se trata de una versión híbrida de desarrollo de ingeniería relacionada con los rovers Curiosity y Perseverance, adaptada potencialmente para estudiar la superficie y el subsuelo lunar, además de buscar recursos que puedan apoyar futuras misiones humanas.
El anuncio fue realizado el 30 de junio de 2026, como parte de una actualización más amplia del programa Moon Base, la iniciativa con la que NASA busca establecer el primer puesto avanzado humano permanente en otro mundo. En esa misma presentación, la agencia también seleccionó a Astrobotic, Firefly Aerospace e Intuitive Machines para realizar cuatro nuevas entregas robóticas a la Luna a finales de 2028, con contratos que suman casi 600 millones de dólares.
La importancia de PROMISE está en su posible capacidad para operar en uno de los lugares más difíciles del sistema solar: el polo sur de la Luna. Esta región es clave para los planes de Artemis y Moon Base porque podría contener hielo de agua en cráteres permanentemente sombreados. Sin embargo, también presenta temperaturas extremas, terreno accidentado, zonas de oscuridad prolongada y retos importantes para la navegación y la comunicación.
A diferencia de muchos conceptos de rovers lunares alimentados por energía solar, PROMISE podría aprovechar una fuente de energía de tipo radioisotópica, similar a la usada por Curiosity y Perseverance en Marte. Esto sería especialmente valioso en la Luna, donde la noche lunar y las zonas de sombra permanente pueden limitar severamente la operación de vehículos solares. Reportes del anuncio señalan que esta característica permitiría al rover explorar regiones donde otros vehículos tendrían más dificultades para sobrevivir o mantenerse activos durante largos periodos.
PROMISE también tendría una ventaja importante: no partiría completamente desde cero. El rover estaría relacionado con hardware ya existente en el Jet Propulsion Laboratory de NASA, utilizado como plataforma de pruebas para sistemas y comandos de los rovers marcianos. De concretarse la misión, NASA estaría reutilizando una inversión tecnológica ya probada para acelerar la exploración lunar.
La misión todavía no está aprobada de manera definitiva. NASA indicó que sus equipos definirán las oportunidades científicas y técnicas para PROMISE, incluyendo cómo podría caracterizar el terreno lunar, estudiar el subsuelo y buscar recursos. Esto significa que aún faltan detalles clave, como el calendario de lanzamiento, el proveedor del aterrizaje, los instrumentos finales y el plan operativo completo.
PROMISE se sumaría a una arquitectura lunar cada vez más robótica. NASA ya tiene planificado el envío de VIPER, otro rover diseñado para estudiar el hielo y otros recursos volátiles cerca del polo sur lunar. VIPER utilizará instrumentos científicos y un taladro de un metro para analizar diferentes ambientes del suelo lunar, con el objetivo de entender mejor dónde se encuentra el agua y qué tan accesible podría ser para futuras misiones.
La diferencia es que PROMISE podría ofrecer una plataforma más robusta para operaciones prolongadas en regiones oscuras o de difícil acceso. Si NASA decide seguir adelante, el rover podría convertirse en una herramienta clave para mapear zonas estratégicas, estudiar recursos locales y reducir los riesgos antes de enviar astronautas a trabajar durante largos periodos en la superficie lunar.
El polo sur lunar es una pieza central del futuro de Artemis. NASA planea comenzar con misiones robóticas, demostraciones tecnológicas y pruebas de infraestructura antes de avanzar hacia una presencia humana más permanente. La agencia describe esta estrategia como un desarrollo por fases, donde cada misión debe aportar experiencia, datos y tecnología para sostener operaciones cada vez más complejas en la Luna.
PROMISE representa precisamente esa filosofía: usar tecnología probada, adaptarla a un nuevo destino y aprender directamente desde la superficie. Si la misión se concreta, este rover no solo sería una extensión de la experiencia marciana de NASA, sino también un paso importante hacia la construcción de una base lunar sostenible.
La Luna vuelve a convertirse en un laboratorio para el futuro. Y PROMISE, como su nombre sugiere, podría ser una promesa tecnológica para abrir el camino hacia una nueva era de exploración humana y robótica más allá de la Tierra.