Tianwen-2 realiza maniobras rumbo a Kamoʻoalewa

La misión china Tianwen-2 parece haber entrado en una de sus fases más delicadas: la aproximación final al asteroide 469219 Kamoʻoalewa, también conocido como 2016 HO3. Aunque la Administración Nacional del Espacio de China, CNSA, aún no ha publicado una confirmación detallada de las maniobras recientes, observadores independientes han detectado señales de radio compatibles con una serie de ajustes orbitales en preparación para el encuentro con este pequeño cuerpo cercano a la Tierra.

De acuerdo con rastreos realizados desde estaciones de radioaficionados y observatorios como el radiotelescopio de Dwingeloo, en Países Bajos, la nave ha estado acercándose progresivamente a la posición aparente de Kamoʻoalewa. El especialista Daniel Estévez analizó señales de telemetría de Tianwen-2 recibidas por CAMRAS usando el radiotelescopio de 25 metros de Dwingeloo, indicando que la nave transmitía en banda X a 8428,19 MHz y que se encontraba a solo 1,1 grados de la posición del asteroide en el cielo durante las observaciones de finales de mayo.

Crédito: CNSA

La misión Tianwen-2 ha sido relativamente discreta desde su lanzamiento. China ha compartido pocas actualizaciones públicas, pero el seguimiento de radio permite a observadores externos inferir parte del comportamiento de la nave. Según reportes independientes, las señales captadas sugieren que Tianwen-2 habría realizado maniobras de corrección y aproximación para preparar su llegada a Kamoʻoalewa. China in Space también señaló que estaciones terrestres y observaciones de radio indicaban comunicaciones regulares de la nave con la Tierra y una posible preparación para una maniobra de llegada alrededor del 7 de junio de 2026.

Este tipo de seguimiento no reemplaza una confirmación oficial de la CNSA, pero resulta especialmente valioso en misiones con poca información pública. Al observar cambios en la señal, en la frecuencia recibida y en la posición aparente de la nave, los radioaficionados y analistas pueden detectar indicios de maniobras, aproximaciones o cambios de trayectoria.

Kamoʻoalewa es un asteroide cercano a la Tierra que comparte una órbita similar a la de nuestro planeta. Por eso se le considera un cuasi-satélite: parece acompañar a la Tierra en su viaje alrededor del Sol, aunque no está gravitacionalmente ligado a nuestro planeta como la Luna.

La CNSA explicó en el lanzamiento de la misión que Tianwen-2 fue enviada para recolectar muestras del asteroide 2016 HO3 y luego continuar hacia el cometa del cinturón principal 311P, en una expedición de aproximadamente una década. La nave fue lanzada el 29 de mayo de 2025, hora de Beijing, mediante un cohete Larga Marcha 3B desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Xichang.

La elección de Kamoʻoalewa no es casualidad. Según Xinhua, funcionarios chinos indicaron que el asteroide posee una órbita relativamente estable y requiere menor energía para ser alcanzado, lo que facilita la arquitectura de la misión y permite continuar después hacia 311P.

Tianwen-2 busca convertirse en la primera misión china en traer muestras de un asteroide a la Tierra. China ya logró retornos de muestras lunares con sus misiones Chang’e, pero esta será una operación diferente: Kamoʻoalewa es un cuerpo pequeño, de muy baja gravedad y con características todavía poco conocidas.

La CNSA ha explicado que la nave deberá aproximarse gradualmente, estudiar el terreno, seleccionar una zona segura y luego intentar recolectar material. El plan incluye observaciones cercanas mediante sobrevuelos, maniobras de flotación y operaciones de muestreo en un entorno extremadamente complejo. Xinhua citó a expertos de la misión indicando que el asteroide tiene un diámetro promedio de unos 41 metros, casi gravedad cero y una rotación rápida, lo que hace muy difícil lograr una adhesión estable y recolectar muestras.

La nave está equipada con cámaras, espectrómetro visible e infrarrojo, espectrómetro de emisión térmica, radar, magnetómetro y analizadores de partículas cargadas, neutrales y de material eyectado. Estos instrumentos permitirán estudiar la forma, composición, estructura interna y propiedades térmicas del asteroide antes de intentar la recolección.

Uno de los grandes misterios de Kamoʻoalewa es su origen. Algunos estudios han sugerido que podría ser un fragmento de la Luna expulsado por un impacto antiguo, mientras que investigaciones más recientes también exploran la posibilidad de un origen en el cinturón principal de asteroides. Un artículo científico publicado en Earth and Planetary Physics destaca que confirmar el origen de Kamoʻoalewa mediante muestras podría ayudar a entender mejor la historia de la Luna, especialmente la evolución de su cara oculta.

Por eso, las muestras de Tianwen-2 podrían ser clave. Si el material coincide con rocas lunares muy alteradas por el espacio, se fortalecería la hipótesis de un origen lunar. Si, por el contrario, se parece más a ciertos meteoritos o familias de asteroides, la historia de Kamoʻoalewa podría ser más compleja.

Tras completar las operaciones en Kamoʻoalewa, Tianwen-2 deberá regresar hacia la Tierra y liberar una cápsula con las muestras, con llegada prevista hacia finales de 2027. Después, la nave principal continuará su viaje usando la gravedad terrestre para dirigirse al objeto 311P/PANSTARRS, un cuerpo del cinturón principal que muestra características similares a las de un cometa.

Esa segunda fase convertiría a Tianwen-2 en una misión doble: primero, retorno de muestras de un asteroide cercano a la Tierra; luego, exploración prolongada de un objeto activo en el cinturón principal. Space.com señala que la llegada a 311P está prevista alrededor de 2035, donde la nave estudiaría el objeto con sus cámaras, espectrómetros y otros instrumentos científicos.

Si las maniobras detectadas por radio se confirman oficialmente, Tianwen-2 estaría dando un paso crucial hacia una operación de altísima precisión. Acercarse a un asteroide de apenas unas decenas de metros, que gira rápidamente y tiene gravedad casi inexistente, representa un reto comparable a las misiones japonesas Hayabusa y Hayabusa2, así como a OSIRIS-REx de la NASA.

Por ahora, la misión continúa bajo observación desde la Tierra. La falta de actualizaciones oficiales hace que cada señal recibida por estaciones independientes sea valiosa para reconstruir el progreso de la nave. Lo que parece claro es que Tianwen-2 ya se encuentra en la antesala de su encuentro con Kamoʻoalewa, un pequeño mundo que podría guardar pistas sobre la historia de la Luna, los asteroides cercanos a la Tierra y la evolución temprana del sistema solar.

Si todo sale según lo previsto, China podría recibir en 2027 sus primeras muestras de un asteroide, marcando otro avance significativo en su programa de exploración interplanetaria.

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