Artemisa II regresa a la Tierra tras un histórico viaje alrededor de la Luna
La misión Artemisa II de la NASA ha concluido con éxito, marcando el esperado regreso de seres humanos desde las inmediaciones de la Luna por primera vez desde el programa Apolo hace más de 50 años. Tras un viaje de aproximadamente 10 días, la cápsula Orion completó su trayectoria alrededor de nuestro satélite natural y emprendió el regreso hacia la Tierra, culminando con un amerizaje preciso en el océano.
Crédito: NASA
El retorno comenzó con una serie de maniobras críticas diseñadas para garantizar la correcta orientación y velocidad de la nave. Uno de los momentos más importantes fue el encendido de reentrada (Entry Interface Burn), que ajustó la trayectoria de Orion para interceptar la atmósfera terrestre en el ángulo exacto. Este ángulo es fundamental: demasiado pronunciado podría generar fuerzas y temperaturas extremas, mientras que uno muy superficial podría provocar que la cápsula rebote fuera de la atmósfera.
Durante la reentrada, Orion alcanzó velocidades cercanas a los 40,000 km/h, enfrentándose a temperaturas superiores a los 2,700 °C debido a la fricción atmosférica. Para soportar estas condiciones, la nave utilizó su avanzado escudo térmico ablativo, el cual se va consumiendo de manera controlada para disipar el calor. A diferencia de las cápsulas Apolo, Orion ejecutó una técnica conocida como “reentrada en salto” (skip reentry), donde la nave utiliza la sustentación generada por su forma para salir brevemente de la atmósfera y luego volver a entrar, reduciendo las cargas G sobre la tripulación.
A medida que descendía, la cápsula atravesó la fase de plasma, un momento en el que el aire ionizado alrededor del vehículo bloquea las comunicaciones con la Tierra durante varios minutos. Este fenómeno, similar al observado en las misiones Apolo, sigue siendo uno de los instantes más tensos de cualquier regreso desde el espacio profundo.
Una vez superada la fase de mayor calentamiento, Orion desplegó una secuencia perfectamente sincronizada de paracaídas. Primero se liberaron los paracaídas piloto para estabilizar la cápsula, seguidos por los paracaídas de frenado y finalmente los tres paracaídas principales, que redujeron la velocidad de descenso a unos 30 km/h antes del impacto con el océano.
El amerizaje ocurrió de forma controlada en una zona previamente designada, donde equipos de recuperación ya esperaban a la tripulación. Tras asegurar la cápsula, los astronautas fueron asistidos y trasladados al buque de recuperación, completando así una de las fases más delicadas de toda la misión.
Crédito: NASA
Desde el punto de vista tecnológico, Artemisa II no solo valida los sistemas de soporte vital, navegación y comunicaciones de Orion, sino que también demuestra la capacidad de la NASA para llevar humanos más allá de la órbita baja terrestre con sistemas modernos. Esta misión es un paso clave hacia Artemisa IV, donde se espera el regreso de astronautas a la superficie lunar.
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