China aplaza Chang’e-7, su misión al polo sur de la Luna

China ha pospuesto el lanzamiento de Chang’e-7, una de las misiones lunares más ambiciosas desarrolladas hasta ahora por el país asiático. La sonda tenía previsto despegar desde el Centro de Lanzamiento Espacial de Wenchang, en la isla de Hainan, a bordo de un cohete Long March 5 Y14, pero las autoridades determinaron pocas horas antes de la ventana prevista que las condiciones necesarias para continuar con la misión no estaban garantizadas. Por el momento no se ha anunciado una nueva fecha de lanzamiento.

La decisión resulta especialmente llamativa debido al avanzado estado de los preparativos. El 19 de agosto, apenas unos días antes del lanzamiento esperado, China había trasladado verticalmente el conjunto formado por Chang’e-7 y el Long March 5 hasta la plataforma de lanzamiento de Wenchang. En aquel momento, la China Manned Space Agency informó que tanto la sonda como el cohete habían completado sus trabajos de ensamblaje y pruebas, y que las instalaciones del centro espacial se encontraban en buenas condiciones. Solo quedaban las verificaciones finales, las pruebas conjuntas y las operaciones de carga de propelentes.

Sin embargo, el 23 de agosto las autoridades anunciaron repentinamente el aplazamiento. Según el comunicado oficial, después de realizar una evaluación exhaustiva, el equipo de la misión concluyó que Chang’e-7 no cumplía con las condiciones necesarias para el lanzamiento y que la operación no podía realizarse durante la ventana prevista. La agencia señaló que la decisión fue tomada siguiendo los principios de prudencia, fiabilidad y seguridad para garantizar el éxito de la misión, pero no proporcionó detalles técnicos adicionales sobre el problema detectado.

Aunque China no ha explicado oficialmente la causa concreta, existe una importante pista relacionada con las condiciones meteorológicas en Hainan. El National Astronomical Research Institute of Thailand (NARIT), que participa en Chang’e-7 con un instrumento científico, informó que la misión había sido afectada por la tormenta tropical Narra, que se desplazaba por la región del mar de China Meridional. El fenómeno meteorológico generó condiciones desfavorables alrededor de Wenchang precisamente durante los días críticos previos al despegue.

La Administración Meteorológica de China confirmó además que Narra permanecía activa el 24 de agosto, con vientos máximos cercanos a los 83 kilómetros por hora. La presencia de una tormenta tropical cerca de un centro de lanzamiento supone un riesgo importante no solamente durante el despegue, sino también durante las operaciones de preparación, carga de propelentes y protección del vehículo antes del vuelo.

En una misión lunar como Chang’e-7, además, retrasar el lanzamiento unos días no es necesariamente tan sencillo como esperar a que mejore el tiempo. La trayectoria hacia el polo sur de la Luna requiere una geometría muy específica entre la posición del centro de lanzamiento, la Tierra, la Luna y las condiciones de iluminación en la región donde deberá aterrizar la nave. NARIT explicó que una demora de apenas unos días puede provocar la pérdida completa de una oportunidad de lanzamiento y obligar a esperar hasta una nueva ventana favorable.

Por ahora existe cierta incertidumbre sobre cuánto durará exactamente la demora. NARIT indicó inicialmente que una nueva oportunidad podría aparecer aproximadamente un mes después, mientras que el comunicado chino señala que Chang’e-7 ya no puede utilizar la ventana programada originalmente para este año. Algunas informaciones han planteado la posibilidad de que la misión termine desplazándose hasta 2027, aunque China todavía no ha confirmado oficialmente una nueva fecha.

Una de las misiones lunares más complejas de China

Chang’e-7 representa un salto considerable con respecto a muchas de las misiones robóticas anteriores del programa lunar chino. La arquitectura incluye un orbitador, un módulo de aterrizaje, un rover y una pequeña sonda capaz de realizar saltos sobre la superficie lunar. En conjunto, estos vehículos deberán estudiar una de las regiones más difíciles y científicamente interesantes de la Luna: su polo sur.

Uno de los principales objetivos será determinar con mayor precisión la presencia y distribución de hielo de agua dentro de cráteres permanentemente en sombra. Estas regiones pueden alcanzar temperaturas extremadamente bajas y no han recibido luz solar directa durante miles de millones de años, permitiendo que materiales volátiles transportados por cometas, asteroides o procesos internos de la Luna hayan podido permanecer preservados.

Para estudiar estos lugares, Chang’e-7 utilizará su pequeña sonda saltadora, una tecnología particularmente interesante dentro de la misión. El vehículo está diseñado para desplazarse desde regiones iluminadas hacia zonas permanentemente oscuras, realizar observaciones y posteriormente regresar a un área donde pueda volver a recibir energía solar. China pretende demostrar con esta nave tecnologías de aterrizaje de alta precisión, desplazamiento sobre la superficie y exploración de cráteres que presentan condiciones extremadamente difíciles para un rover convencional.

La presencia de agua en el polo sur lunar tiene implicaciones que van mucho más allá del interés científico. El hielo podría convertirse en uno de los recursos más importantes para futuras bases lunares, ya que potencialmente permitiría producir agua potable, oxígeno e incluso hidrógeno y oxígeno para combustible de cohetes. Por esta razón, tanto China como Estados Unidos y otras potencias espaciales consideran el polo sur como una región estratégica para la futura exploración humana de la Luna.

Una misión con participación internacional

Chang’e-7 también destaca por su considerable componente internacional. La misión transportará instrumentos desarrollados con participación de Egipto, Baréin, Italia, Rusia, Suiza y Tailandia, además de la International Lunar Observatory Association. Entre ellos se encuentran instrumentos para estudiar el polvo lunar, el entorno eléctrico, la radiación terrestre, el clima espacial y la composición de la superficie.

Tailandia, precisamente uno de los países involucrados en la misión, desarrolló un instrumento para estudiar el clima espacial que viajará a bordo de Chang’e-7. Por esta razón, el instituto astronómico del país ha ofrecido algunos de los detalles adicionales relacionados con la demora y las consecuencias que las condiciones meteorológicas podrían tener sobre la ventana de lanzamiento.

Chang’e-7 también será fundamental para la siguiente etapa del programa lunar chino. Sus observaciones ayudarán a caracterizar posibles zonas de interés antes de la llegada de Chang’e-8, otra misión destinada al polo sur que probará tecnologías relacionadas con la utilización de recursos lunares. Ambas forman parte de los preparativos para la futura International Lunar Research Station, el proyecto con el que China y sus socios pretenden establecer una presencia científica permanente en la región polar lunar.

El retraso de Chang’e-7 supone así un contratiempo para un programa lunar chino que durante los últimos años ha acumulado una notable serie de éxitos, incluyendo Chang’e-4 en la cara oculta de la Luna, Chang’e-5 con el regreso de muestras lunares y Chang’e-6, que en 2024 consiguió traer a la Tierra las primeras muestras procedentes de la cara oculta. Sin embargo, la decisión de posponer el lanzamiento demuestra también la importancia que China concede a una misión cuyo nivel de complejidad y valor científico hace que cualquier riesgo adicional sea difícil de justificar.

Chang’e-7 permanecerá ahora a la espera de una nueva oportunidad. La gran incógnita es si China podrá encontrar otra ventana adecuada durante los próximos meses o si el lanzamiento tendrá que desplazarse finalmente hasta 2027. Lo que no ha cambiado es su objetivo: llegar al polo sur lunar y buscar directamente uno de los recursos que podría determinar cómo y dónde comenzará la próxima etapa de la exploración humana de la Luna.

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