NASA presenta sus planes para Moon Base: el camino hacia una presencia permanente en la Luna
La NASA ha presentado nuevos detalles sobre Moon Base, su iniciativa para establecer la primera presencia humana sostenida en la superficie lunar. El objetivo no es simplemente regresar a la Luna por unos días, sino comenzar a construir una infraestructura real cerca del Polo Sur lunar, una región clave por su valor científico, sus condiciones de iluminación y la posible presencia de hielo de agua en zonas permanentemente sombreadas. Según la agencia, Moon Base servirá como centro de operaciones para ciencia, demostraciones tecnológicas, movilidad, logística y preparación para futuras misiones humanas a Marte.
Crédito: NASA
Durante una conferencia realizada el 26 de mayo de 2026 en la sede de la NASA en Washington, la agencia anunció nuevos contratos, misiones iniciales, rovers lunares y planes de transporte de carga que darán forma a las primeras etapas de esta base lunar. La visión presentada por NASA es clara: cada misión, tripulada o no tripulada, será una oportunidad para aprender a operar en uno de los entornos más extremos del Sistema Solar antes de expandir esas capacidades hacia Marte.
Las primeras misiones de Moon Base
NASA anunció las primeras tres misiones que comenzarán a construir las capacidades de Moon Base. La primera, Moon Base I, está prevista para lanzarse no antes del otoño de 2026 utilizando el módulo lunar Blue Moon Mark 1 Endurancede Blue Origin. Esta misión llevará instrumentos de NASA al Polo Sur lunar, incluyendo cámaras para estudiar cómo los motores de aterrizaje interactúan con la superficie lunar y un arreglo de retroreflectores láser para mejorar la localización precisa desde órbita. Su zona de aterrizaje será Shackleton Connecting Ridge, una región considerada importante para reducir riesgos antes de futuras misiones Artemis tripuladas a la superficie lunar.
La segunda misión, Moon Base II, también está planificada para este año y llevará más de 500 kilogramos de carga en el módulo lunar Griffin de Astrobotic, incluyendo el rover FLIP de Astrolab. Esta misión ayudará a madurar tecnologías de movilidad que serán esenciales para los futuros vehículos lunares tripulados. La tercera, Moon Base III, volará en un módulo Nova-C de Intuitive Machines y llevará la investigación Lunar Vertex, enfocada en estudiar los llamados “remolinos lunares”, zonas brillantes en la superficie que pueden revelar nueva información sobre la evolución del suelo lunar y su interacción con el ambiente espacial.
Estas misiones son solo el comienzo. NASA indicó que forman parte de una campaña mucho más amplia, con más de una docena de misiones adicionales que serán anunciadas este año. El propósito principal será acumular datos operacionales, probar tecnologías y reducir riesgos antes de que los astronautas de Artemis comiencen actividades más ambiciosas sobre la superficie lunar.
Crédito: NASA
Una estrategia en tres fases
El desarrollo de Moon Base será progresivo. NASA lo describe como un enfoque por fases, comenzando con misiones robóticas, demostraciones tecnológicas y experimentos iniciales, antes de pasar a infraestructura semipermanente y finalmente a una presencia humana sostenida.
La Fase Uno, que va desde ahora hasta 2029, estará enfocada en aprender, probar y construir. Esta etapa incluirá un aumento importante en la actividad lunar, con hasta 25 misiones, incluyendo 21 aterrizajes. NASA espera entregar unas 4 toneladas de carga útil a la superficie lunar durante esta primera etapa, con rovers, drones MoonFall, satélites de comunicación, demostraciones de energía, navegación y tecnologías capaces de resistir la larga noche lunar.
La Fase Dos, prevista entre 2029 y 2032, marcará el inicio de infraestructura semipermanente, operaciones logísticas y los primeros elementos de habitabilidad. En esta etapa NASA planea desplegar sistemas solares más grandes, capacidades iniciales de energía nuclear en superficie, mejores redes de comunicación y hasta 60 toneladas de carga mediante aproximadamente 24 aterrizajes. También se espera la llegada de un rover presurizado desarrollado por JAXA y Toyota, capaz de funcionar como hábitat móvil para dos astronautas durante hasta 30 días.
La Fase Tres, a partir de 2032, será el momento en que Moon Base busque convertirse en una presencia sostenida. Esta etapa incluirá módulos de habitación semipermanentes, sistemas de energía de fisión en superficie, redes logísticas más avanzadas, rovers presurizados de largo alcance y hasta 38 toneladas de carga al año para sostener operaciones, ciencia e infraestructura. NASA también contempla el uso de recursos lunares, incluyendo la posible extracción de oxígeno, agua e hidrógeno del regolito lunar, así como técnicas de construcción con materiales locales.
Rovers lunares: movilidad como pieza clave
Uno de los anuncios más importantes fue la adjudicación de contratos para los primeros vehículos de terreno lunar, conocidos como Lunar Terrain Vehicles o LTV. NASA otorgó 219 millones de dólares a Astrolab y 220 millones de dólares a Lunar Outpost para construir y entregar la primera fase de estos vehículos. La idea es desplegar rovers capaces de operar tanto con astronautas como de forma autónoma antes de 2028, a través del programa CLPS.
Crédito: Astrolab
El vehículo de Astrolab, llamado CLV-1, está basado en su arquitectura FLEX y será capaz de transportar astronautas, suministros y operar de forma remota. Por su parte, el rover Pegasus de Lunar Outpost está diseñado para operar hasta un año, con capacidad manual, autónoma o teleoperada, y velocidades superiores a 14 km/h. Estos vehículos no serán simples autos lunares: serán herramientas de exploración, preparación de terreno, transporte de materiales y apoyo científico.
NASA también explicó que los primeros LTV deberán sobrevivir en condiciones extremas, incluyendo pendientes de hasta 20 grados, hasta 150 horas en sombra y recorridos de cientos de kilómetros. La movilidad será una de las capacidades más importantes de Moon Base, porque permitirá explorar zonas alejadas del punto de aterrizaje, transportar carga, preparar infraestructura y estudiar recursos potenciales.
Carga, landers y el papel de la industria comercial
Para llevar estos vehículos y equipos al Polo Sur lunar, NASA adjudicó a Blue Origin un contrato de 188 millones de dólares, con una opción adicional valorada en 280.4 millones, para tareas de entrega de carga bajo el programa CLPS. La agencia también presentó la próxima evolución del programa, CLPS 2.0, que permitirá servicios de entrega más flexibles a la superficie y órbita lunar. La solicitud final de propuestas de CLPS 2.0 fue publicada el 15 de mayo, con respuestas previstas para el 30 de junio.
Crédito: Blue Origin
Esto confirma que Moon Base no será construida únicamente por NASA. La agencia busca apoyarse en compañías comerciales, socios internacionales, universidades e innovadores alrededor del mundo para desarrollar los sistemas que harán posible vivir y trabajar en la Luna.
MoonFall: drones para explorar terrenos difíciles
Otro elemento destacado fue la misión MoonFall, desarrollada por el Laboratorio de Propulsión a Chorro de NASA. Esta misión enviará cuatro drones capaces de realizar pequeños saltos sobre la superficie lunar para estudiar terrenos difíciles de alcanzar, especialmente en regiones cercanas al Polo Sur. Firefly Aerospace fue seleccionada para construir la nave que transportará estos drones desde la órbita terrestre hasta la Luna, con lanzamiento previsto para 2028.
Crédito: NASA
Los drones tomarán imágenes de alta resolución durante un día lunar. Después de sus vuelos finales, sus cargas útiles diseñadas para sobrevivir la noche lunar seguirán operando durante varios meses, lo que permitirá mantener una presencia científica activa en una de las regiones más complejas de la Luna.
Energía, comunicaciones y supervivencia lunar
Uno de los mayores desafíos de Moon Base será mantener sistemas funcionando en una región donde hay temperaturas extremas, polvo abrasivo, terreno accidentado, sombras prolongadas y zonas con acceso limitado a la luz solar. Por eso NASA planea desarrollar una combinación de energía solar, almacenamiento, radioisótopos y eventualmente sistemas de fisión nuclear.
Durante la segunda fase, NASA espera probar sistemas solares con almacenamiento y distribución de energía. La infraestructura permanente deberá poder generar más de 10 kilovatios durante periodos iluminados y almacenar hasta 360 kilovatios-hora para sobrevivir periodos de sombra. También se contemplan nodos de comunicación de superficie con rangos aproximados de 10 kilómetros por nodo, funcionando de manera similar a torres celulares en la Tierra.
Una base lunar como paso hacia Marte
Moon Base forma parte de la arquitectura Moon to Mars de NASA. La agencia no ve la Luna como el destino final, sino como un campo de pruebas para desarrollar las capacidades necesarias para misiones humanas de larga duración en el espacio profundo. Esto incluye hábitats, energía, movilidad, logística, comunicaciones, uso de recursos locales y operaciones sostenidas lejos de la Tierra.
La diferencia principal con el programa Apollo es que esta vez NASA no busca visitar la Luna y regresar únicamente con muestras. La meta es aprender a permanecer allí, operar de forma repetida, construir infraestructura y abrir la puerta a una economía lunar emergente. Si Moon Base logra avanzar como está previsto, la década de 2030 podría marcar el inicio de una nueva etapa en la exploración humana: una en la que la Luna deje de ser solo un destino de misiones históricas y comience a convertirse en un verdadero puerto de operaciones para la humanidad.
Fuente principal: NASA / Moon Base y comunicado oficial del 26 de mayo de 2026.