Explosión durante una prueba de New Glenn causa graves daños en LC-36
Blue Origin sufrió uno de los mayores contratiempos de su historia cuando su cohete New Glenn experimentó una explosión durante una prueba de encendido estático en la plataforma Launch Complex 36 (LC-36) de Cape Canaveral Space Force Station. El incidente ocurrió durante los preparativos para una futura misión de la compañía y provocó daños significativos en la infraestructura de lanzamiento.
Las imágenes captadas desde distintos puntos de la Costa Espacial mostraron una enorme bola de fuego envolviendo la plataforma. Entre las estructuras afectadas se encontrarían el transportador-erector y parte del sistema de protección contra rayos. No se reportaron heridos, ya que todo el personal se encontraba fuera de la zona de peligro durante la prueba.
Crédito: NASA Administrator Jared Isaacman
Tras el accidente, el fundador de Blue Origin, Jeff Bezos, publicó un breve mensaje en redes sociales afirmando que la compañía reconstruirá lo necesario y continuará adelante con el programa.
Una misión de Amazon Leo que no llegó a la plataforma
El vehículo que participaba en la prueba estaba siendo preparado para una futura misión de Amazon Leo, la constelación de internet satelital de Amazon. El lanzamiento formaba parte de la serie de misiones contratadas para desplegar miles de satélites en órbita terrestre baja.
Afortunadamente, la carga útil aún no había sido trasladada al complejo de lanzamiento, por lo que los satélites no resultaron afectados por la explosión.
Un revés que llega en un momento delicado
El incidente ocurrió pocos días después de que la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) autorizara el regreso al vuelo de New Glenn tras revisar los resultados de la investigación relacionada con la misión NG-3, realizada en abril.
Durante aquella misión, la segunda etapa del vehículo sufrió una anomalía que impidió colocar correctamente en órbita la carga útil. Según la información divulgada posteriormente, Blue Origin implementó varias acciones correctivas antes de recibir autorización para continuar sus operaciones.
Aunque la explosión ocurrió durante una prueba en tierra y no durante un lanzamiento, el incidente obligará a la compañía a determinar la causa raíz del accidente y evaluar el alcance real de los daños sufridos por la infraestructura.
Posibles repercusiones para Blue Moon y Artemisa
Las consecuencias podrían extenderse más allá del programa New Glenn.
Blue Origin planea utilizar este vehículo para lanzar futuras misiones del programa Blue Moon, incluyendo el módulo de carga Blue Moon Mark 1, desarrollado para transportar equipos y vehículos a la superficie lunar, así como diversas misiones de prueba relacionadas con el desarrollo del módulo tripulado Blue Moon Mark 2.
El accidente podría provocar retrasos en estos programas, especialmente considerando que LC-36 es actualmente el único complejo de lanzamiento orbital operativo de Blue Origin para New Glenn. La compañía deberá evaluar si la infraestructura puede ser reparada rápidamente o si será necesario realizar una reconstrucción más extensa.
Los posibles retrasos también podrían tener implicaciones indirectas para algunos de los objetivos lunares de la NASA, ya que Blue Moon Mark 2 forma parte de la arquitectura seleccionada para futuras misiones del programa Artemis.
Actualización: Blue Origin reporta daños menores de lo esperado en LC-36
Actualizado: 2 de junio de 2026
Blue Origin ha proporcionado nuevos detalles sobre el estado de la infraestructura de lanzamiento de LC-36 tras la explosión ocurrida durante una prueba de encendido estático de New Glenn.
Según la compañía, las primeras inspecciones realizadas después de recuperar el acceso completo a la plataforma y al edificio de integración revelan que varios de los sistemas más importantes sobrevivieron al accidente. Entre ellos se encuentran la granja de propelentes, los tanques de oxígeno líquido, hidrógeno líquido y gas natural licuado (LNG), considerados algunos de los componentes más complejos y costosos de reemplazar dentro de la infraestructura de lanzamiento.
La torre de agua del complejo tampoco sufrió daños importantes. Por otra parte, la gran torre de soporte sí resultó afectada, aunque los equipos de ingeniería determinaron que podrá ser reparada en el lugar sin necesidad de desmontarla o construir una nueva estructura.
Blue Origin también confirmó que el propulsor destinado a la próxima misión, denominado “Never Tell Me The Odds”, parece haber sobrevivido al incidente. Asimismo, las tres segundas etapas New Glenn (GS-2) que se encontraban en el edificio de integración no muestran daños aparentes tras las primeras evaluaciones.
La compañía indicó además que ya se encontraba desarrollando una nueva arquitectura operativa que eliminaría la necesidad del actual transportador-erector. Como consecuencia, los daños sufridos por esta estructura tendrán un impacto menor de lo inicialmente previsto, ya que Blue Origin planea avanzar directamente hacia un nuevo concepto de integración vertical para futuras operaciones.
Respecto al futuro del programa, la empresa descartó acelerar una transición inmediata hacia una futura configuración del vehículo y confirmó que continuará fabricando etapas de la versión actual según lo previsto.
Quizás la noticia más relevante para clientes y socios de Blue Origin es que la compañía mantiene su objetivo de volver a lanzar New Glenn antes de que finalice 2026. Aunque aún será necesario completar la investigación técnica y reparar los daños sufridos en LC-36, las primeras inspecciones sugieren que el impacto del accidente podría ser considerablemente menor de lo que se temía durante las horas posteriores a la explosión.
Un recuerdo de la explosión de Falcon 9 en 2016
El incidente inevitablemente recuerda a la explosión sufrida por un cohete Falcon 9 de SpaceX durante una prueba de abastecimiento de combustible en septiembre de 2016 en el Complejo de Lanzamiento 40 de Cabo Cañaveral. Aquel accidente destruyó el vehículo y causó importantes daños en la plataforma, que permaneció fuera de servicio durante más de un año mientras era reparada.
Aunque todavía es demasiado pronto para estimar cuánto tiempo necesitará Blue Origin para recuperar LC-36, el accidente representa uno de los mayores desafíos técnicos y operativos que ha enfrentado la compañía desde el inicio del programa New Glenn.
Por ahora, la prioridad será comprender exactamente qué ocurrió durante la prueba y definir un plan de recuperación que permita reanudar las operaciones de lanzamiento lo antes posible.