NASA prueba un potente propulsor de litio para viajar a Marte

La NASA ha dado un paso importante en el desarrollo de tecnologías que podrían ayudar a impulsar futuras misiones humanas a Marte. En el Laboratorio de Propulsión a Chorro, JPL, en el sur de California, un equipo de ingenieros probó con éxito un prototipo de propulsor electromagnético alimentado con vapor de litio metálico, una tecnología de propulsión eléctrica de alta potencia que podría formar parte de sistemas avanzados para transportar astronautas y grandes cargas hacia el planeta rojo.

Crédito: NASA/JPL-Caltech

La prueba se realizó el 24 de febrero de 2026 dentro de una cámara especializada del Electric Propulsion Lab de JPL. Según la agencia, fue la primera vez en años que un propulsor de este tipo se encendía en Estados Unidos a niveles de potencia tan altos, alcanzando hasta 120 kilovatios. Ese nivel supera por amplio margen a los propulsores eléctricos actualmente utilizados en misiones de la NASA, incluyendo los de la misión Psyche, que hasta ahora representan los sistemas de propulsión eléctrica más potentes en operación dentro de una nave de la agencia.

El sistema probado es conocido como un propulsor magnetoplasmadinámico, o MPD por sus siglas en inglés. A diferencia de los motores químicos tradicionales, que generan un gran empuje durante poco tiempo al quemar combustible y oxidante, este tipo de propulsión utiliza electricidad para acelerar plasma. En este caso, el propulsor emplea vapor de litio metálico, que se transforma en plasma y luego es acelerado mediante la interacción entre corrientes eléctricas intensas y campos magnéticos. El resultado es un empuje bajo en comparación con un cohete químico, pero mucho más eficiente y capaz de funcionar de manera continua durante largos periodos.

Crédito: NASA/JPL-Caltech

Durante la prueba, el electrodo central de tungsteno del motor alcanzó temperaturas superiores a los 2.800 grados Celsius. El equipo realizó cinco encendidos, observando cómo el propulsor cobraba vida dentro de la cámara de vacío refrigerada por agua, emitiendo una brillante pluma rojiza. Esta instalación, conocida como CoMeT, por Condensable Metal Propellant vacuum facility, permite probar de forma segura motores eléctricos que utilizan propelentes metálicos vaporizados y está diseñada para ensayos que podrían llegar a niveles de potencia de clase megavatio.

La importancia de esta tecnología está en su potencial para misiones de larga duración. La propulsión eléctrica puede utilizar hasta un 90% menos propelente que los sistemas químicos tradicionales, lo que resulta especialmente atractivo para viajes interplanetarios. Aunque genera menos empuje instantáneo, puede acelerar una nave de forma constante durante semanas, meses o incluso más tiempo, permitiendo alcanzar velocidades muy altas en el espacio profundo. La misión Psyche, por ejemplo, utiliza propulsión eléctrica solar para acelerar gradualmente su nave en su viaje hacia un asteroide metálico.

El prototipo probado por JPL todavía se encuentra en una etapa temprana de desarrollo, pero la NASA ve en este tipo de motor una posible pieza clave para sistemas de propulsión eléctrica nuclear. En ese concepto, un reactor nuclear generaría la electricidad necesaria para alimentar varios propulsores de alta potencia, permitiendo mover naves mucho más grandes que las actuales. Para una misión humana a Marte, la NASA estima que podrían necesitarse entre 2 y 4 megavatios de potencia, lo que implicaría utilizar múltiples propulsores MPD funcionando durante más de 23.000 horas.

El objetivo del equipo en los próximos años será escalar esta tecnología hacia niveles de entre 500 kilovatios y 1 megavatio por propulsor. Ese salto será uno de los mayores retos técnicos, especialmente porque los componentes deben soportar temperaturas extremas durante muchas horas de operación. No basta con encender el motor una vez: para que sea útil en una misión real a Marte, debe demostrar durabilidad, eficiencia y estabilidad durante periodos prolongados.

El trabajo está siendo liderado por JPL en colaboración con la Universidad de Princeton, en Nueva Jersey, y el Centro de Investigación Glenn de la NASA, en Cleveland. El proyecto forma parte de los esfuerzos de propulsión nuclear espacial de la agencia, financiados bajo la Dirección de Misiones de Tecnología Espacial de la NASA. Esta línea de investigación busca desarrollar tecnologías críticas para futuras misiones humanas al espacio profundo, incluyendo sistemas capaces de transportar cargas pesadas y tripulaciones más allá de la Luna.

Aunque todavía faltan años de desarrollo antes de ver un propulsor de este tipo integrado en una nave operacional, la prueba representa un avance significativo. Marte sigue siendo uno de los grandes objetivos de la exploración humana, y para llegar allí de forma más eficiente y sostenible será necesario ir más allá de los sistemas de propulsión tradicionales. Con este encendido, la NASA demuestra que la propulsión eléctrica de muy alta potencia alimentada con litio puede ser una de las tecnologías que ayude a abrir el camino hacia las primeras misiones tripuladas al planeta rojo.

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