Nueva fuga en la ISS activa protocolos de precaución

La NASA informó este 5 de junio que la tripulación de la Estación Espacial Internacional (ISS) ha regresado a sus actividades normales después de que se activaran procedimientos de precaución durante trabajos de reparación relacionados con una fuga de aire en el segmento ruso del complejo orbital.

Según la agencia, los cuatro integrantes de la misión Crew-12 y el astronauta de la NASA Chris Williams se trasladaron temporalmente a la nave Crew Dragon acoplada a la estación mientras Roscosmos realizaba operaciones para inspeccionar y reparar nuevas fugas detectadas en el túnel de transferencia PrK, una sección conectada al módulo de servicio Zvezda. La medida se tomó únicamente como precaución y forma parte de los protocolos de seguridad establecidos para este tipo de situaciones.

Crédito: NASA

Tras analizar los datos obtenidos durante los trabajos de reparación, Roscosmos decidió suspender temporalmente las actividades para recopilar información adicional sobre el comportamiento de las fugas. Como resultado, la NASA autorizó a la tripulación a abandonar la Dragon y reanudar las operaciones planificadas a bordo de la estación espacial.

La fuga se localiza en el túnel de transferencia del módulo Zvezda, una zona que ha sido motivo de preocupación durante varios años debido a la aparición de pequeñas grietas estructurales. Desde 2019, equipos de la NASA y Roscosmos han monitoreado periódicamente la pérdida de presión en este compartimento y han realizado múltiples intentos de reparación para reducir la fuga de atmósfera al espacio.

En su actualización oficial, la NASA indicó que continuará trabajando estrechamente con Roscosmos para evaluar los datos recopilados durante las inspecciones y desarrollar un plan conjunto que permita abordar definitivamente el problema. La agencia destacó que la seguridad de la tripulación nunca estuvo comprometida y que la estación mantiene todas sus capacidades operativas.

Actualmente, siete tripulantes viven y trabajan a bordo de la Estación Espacial Internacional, que ha mantenido una presencia humana continua desde noviembre de 2000. Aunque las fugas detectadas en el módulo ruso siguen siendo una preocupación técnica importante para los responsables del programa, las agencias espaciales continúan supervisando la situación mientras avanzan los planes para mantener operativa la ISS hasta el final de la década.

El incidente vuelve a poner de relieve los desafíos asociados al mantenimiento de una infraestructura orbital que supera ya los 25 años de servicio. Sin embargo, tanto la NASA como Roscosmos han reiterado que la estación continúa siendo un laboratorio seguro para la investigación científica y las operaciones espaciales internacionales.

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