SpaceX adquire xAI
El 2 de febrero de 2026, SpaceX anunció la adquisición de xAI, consolidando una visión tecnológica que busca integrar inteligencia artificial, transporte espacial, conectividad global y plataformas de información en tiempo real. Esta operación no solo refuerza la ambición de ambas compañías, sino que sienta las bases para un nuevo paradigma: trasladar la infraestructura computacional más intensiva de la humanidad fuera de la Tierra.
Crédito: SpaceX
La unión de SpaceX y xAI se apoya en una premisa clara: el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial ha puesto en evidencia los límites de los centros de datos terrestres. Estas instalaciones requieren cantidades masivas de energía y refrigeración, y la demanda eléctrica global asociada a la IA difícilmente podrá satisfacerse en el corto o mediano plazo sin generar impactos sociales y ambientales significativos. Frente a este escenario, SpaceX plantea que la única solución verdaderamente escalable a largo plazo es el espacio.
Históricamente, la astronáutica nunca ha contado con un vehículo capaz de lanzar las megatoneladas de masa necesarias para centros de datos orbitales, bases permanentes en la Luna o, eventualmente, ciudades en Marte. Incluso en 2025 —el año más prolífico en lanzamientos orbitales— apenas se colocaron unas 3.000 toneladas de carga en órbita, en su mayoría satélites Starlink lanzados mediante el cohete Falcon 9. Esta limitación ha sido uno de los principales cuellos de botella para pensar en infraestructuras espaciales a gran escala.
La necesidad de desplegar miles de satélites fue, de hecho, un factor clave que impulsó el desarrollo y la rápida iteración del programa Falcon, llevando a tasas de vuelo sin precedentes para hacer viable el internet espacial. Ahora, ese mismo efecto “forzante” se traslada a Starship. A partir de este año, Starship se espera comience a colocar en órbita los satélites Starlink V3, mucho más potentes, con cada lanzamiento aportando más de 20 veces la capacidad que hoy se obtiene con los lanzamientos Falcon de satélites V2. Además, Starship será el vehículo encargado de desplegar la próxima generación de satélites de comunicación directa a dispositivos móviles, con el objetivo de ofrecer cobertura celular global.
Sin embargo, la magnitud de la infraestructura requerida para centros de datos espaciales llevará a Starship aún más lejos. SpaceX proyecta un escenario con lanzamientos cada hora, transportando cerca de 200 toneladas por vuelo, lo que permitiría entregar millones de toneladas a órbita y más allá cada año. Este ritmo abriría la puerta a una era en la que la humanidad no solo opera en el espacio, sino que comienza a expandirse activamente entre las estrellas.
Desde un punto de vista energético y computacional, las cifras son igualmente ambiciosas. Lanzar un millón de toneladas anuales de satélites capaces de generar 100 kW de potencia de cómputo por tonelada añadiría alrededor de 100 gigavatios de capacidad de IA cada año, sin necesidad de grandes costos operativos ni mantenimiento continuo. A largo plazo, SpaceX ve un camino viable para escalar hasta 1 teravatio por año de capacidad computacional lanzada desde la Tierra.
Según estimaciones internas, en un plazo de dos a tres años, la forma más barata de generar potencia de cómputo para IA podría ser el espacio. Esta eficiencia de costos permitiría a empresas innovadoras entrenar modelos y procesar datos a escalas sin precedentes, acelerando avances en física, ingeniería y el desarrollo de nuevas tecnologías con impacto directo en la sociedad.
La futura constelación de satélites de IA se apoyará en estrategias de sostenibilidad ya probadas por SpaceX, incluyendo diseños responsables y planes de desorbitado al final de la vida útil, similares a los utilizados en sus sistemas de banda ancha actuales. De este modo, la expansión tecnológica se plantea de forma compatible con la seguridad y la sostenibilidad del entorno orbital.
Aunque el foco inicial está en lanzar satélites de IA desde la Tierra, las capacidades de Starship también habilitan operaciones en otros mundos. Gracias a tecnologías como la transferencia de propelente en el espacio, Starship podrá transportar grandes volúmenes de carga a la Luna, facilitando la creación de una presencia permanente dedicada a la ciencia y la manufactura. En un escenario aún más avanzado, fábricas lunares podrían utilizar recursos locales para construir satélites y desplegarlos al espacio profundo mediante sistemas electromagnéticos, escalando la producción hasta 500–1000 teravatios anuales de capacidad de IA y avanzando de forma tangible en la escala de Kardashev.