Blue Origin acelera en Florida para lanzar New Glenn a alta cadencia

Blue Origin publicó el 16 de octubre de 2026 un texto firmado por Ian Richardson, vicepresidente sénior de Operaciones, en el que detalla cómo la compañía está preparando su infraestructura en Florida para lanzar el cohete New Glenn con mucha más frecuencia. Según Richardson, lanzar a alta cadencia exige un "sistema conectado": uno que fabrique vehículos a escala, prepare las cargas de los clientes con eficiencia, sostenga operaciones de lanzamiento fiables y devuelva rápidamente al servicio los propulsores reutilizables. La empresa asegura que está construyendo ese sistema en Florida.

Un propulsor de New Glenn sobre Jacklyn, la plataforma marina de aterrizaje de Blue Origin, en Port Canaveral. Crédito: Blue Origin

Las cifras que ofrece la compañía dan una idea de la magnitud del proyecto. Blue Origin afirma haber invertido más de 3.000 millones de dólares en instalaciones e infraestructura en el estado, donde trabajan más de 5.000 empleados y colaboran 500 proveedores locales. Su presencia industrial y operativa se ha más que duplicado en los últimos años y ya abarca más de 20 sedes en los condados de Brevard y Orange. El objetivo declarado de todas estas inversiones es que la infraestructura pueda sostener varios vuelos por semana a finales de la década.

El primer eslabón de la cadena es la fabricación. En Rocket Park, su complejo industrial de 1,37 millones de pies cuadrados cerca del Centro Espacial Kennedy de la NASA, Blue Origin tiene en marcha una ampliación de 330 millones de dólares destinada a producir la segunda etapa de New Glenn 9×4, la versión más grande del cohete. La compañía prevé terminar esta obra en el verano de 2027 y, una vez completada, podría fabricar hasta 150 etapas superiores al año. Para lograrlo, invierte en mecanizado, soldadura e inspección automatizados. La meta es fabricar casi todos sus componentes en sus propias instalaciones, con el apoyo de su red de proveedores externos.

El segundo eslabón es la preparación de misiones en paralelo. Junto a la Fuerza Espacial de Estados Unidos, Blue Origin construye en la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral una instalación de integración de cargas con cuatro bahías para cargas útiles, dos bahías de encapsulado y un área dedicada a misiones con varios satélites. Servirá tanto para New Glenn 7×2 como para 9×4, incluidas misiones de seguridad nacional. A esto se suma una nueva instalación de integración vertical, actualmente en construcción, que permitirá preparar en paralelo el vehículo 9×4 y su carga.

El tercer eslabón es la capacidad de lanzamiento. En el Complejo de Lanzamiento 36, la plataforma LC-36A, que según la empresa fue el primer complejo de lanzamiento reconstruido desde cero en el Cabo desde la década de 1960, está siendo restaurada tras la anomalía ocurrida a principios de este año. En paralelo, la compañía construye LC-36B, que será la base operativa de New Glenn 9×4. Blue Origin presentó recientemente una evaluación ambiental en la que solicita aumentar el número de lanzamientos permitidos en LC-36 de 12 a 50 al año, una petición que todavía debe ser evaluada. También planea añadir más plataformas de lanzamiento de New Glenn en la Space Coast, además de las dos de LC-36, replicando el diseño y el método de construcción de LC-36B.

Los trabajos de reconstrucción en LC-36 avanzan a la vista del público. Dave Limp, director ejecutivo de Blue Origin, compartió en X que el Módulo 6 ya está de nuevo colocado en la torre de acceso al vehículo, una maniobra realizada con una grúa pesada CC 8800. Ni el comunicado ni esa publicación fijan una fecha concreta para el regreso al vuelo de New Glenn.

El último eslabón es la recuperación de los propulsores. Port Canaveral es la base de Jacklyn, la plataforma marina donde aterriza la primera etapa de New Glenn, y la compañía trabaja en dos plataformas de aterrizaje adicionales para ampliar su capacidad de recuperación. La instalación de integración vertical en Cabo Cañaveral funcionará también como centro de procesamiento de propulsores, donde se recibirán las primeras etapas recuperadas para inspeccionarlas y prepararlas para nuevos vuelos.

Más allá del Cabo, Blue Origin mantiene equipos en Cocoa y Melbourne dedicados a fabricación, utillaje, protección térmica y desarrollo, y operaciones de logística y materiales en Orlando y Titusville. Con este plan, Blue Origin busca pasar de un ritmo de lanzamientos todavía modesto a una operación capaz de competir en frecuencia, aunque buena parte de las instalaciones anunciadas aún está en construcción o pendiente de permisos.

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