NASA avanza en los rovers de la base lunar Artemisa

La NASA publicó el martes una actualización sobre los vehículos que recorrerán el polo sur de la Luna mientras se construye la Moon Base, la primera base lunar de la humanidad. La agencia detalla el progreso de los Lunar Terrain Vehicle (LTV) tripulados que fabrican Astrolab y Lunar Outpost, de los rovers robóticos que ya sirven de banco de pruebas y del VIPER, el rover que buscará agua en cráteres en sombra permanente.

Crédito: NASA

Los LTV son rovers sin cabina presurizada pensados para llevar a dos astronautas con traje, herramientas y muestras por el terreno accidentado del polo sur. La NASA no los comprará como un vehículo propio: los contrató como un servicio comercial. Astrolab recibió un encargo de 219 millones de dólares por su Crewed Lunar Vehicle 1 (CLV-1), derivado de su arquitectura FLEX, y Lunar Outpost otros 220 millones por Pegasus, una evolución más ligera de su rover Eagle. Blue Origin tiene el encargo de llevarlos al polo sur en 2028 a través de la iniciativa CLPS (Commercial Lunar Payload Services), con un contrato de 188 millones de dólares y una opción de hasta 280,4 millones.

Antes de que llegue la tripulación, los mismos LTV se operarán desde la Tierra. Podrán recorrer hasta 6 kilómetros al día, mapear la zona con alta resolución y medir cómo se comportan con la iluminación, la navegación y la energía al entrar y salir de regiones en sombra permanente, donde la temperatura puede bajar a unos −203 °C. Cuando estén los astronautas de Artemisa, cada misión podrá usarlos en hasta tres caminatas lunares, transportar hasta 80 kilogramos de muestras y herramientas, y avanzar hasta 10 kilómetros con una sola carga de batería.

Astrolab ya entregó un mockup del CLV-1 a Axiom Space, donde astronautas de la NASA evaluaron el diseño, la cabina y las pantallas con réplicas del traje lunar de Artemisa. Antes de que el CLV-1 llegue a la Luna, la compañía enviará su primer rover robótico, FLIP (FLEX Lunar Innovation Platform), a bordo de la misión Griffin Mission One de Voyager Technologies, prevista para finales de 2026. FLIP estudiará el polo sur y probará neumáticos, baterías, radios y cámaras similares a las del vehículo tripulado. En las próximas semanas, ingenieros de Astrolab probarán las ruedas flexibles sin aire del CLV-1 en el laboratorio Simulated Lunar Operations del centro Glenn de la NASA, en Cleveland.

Lunar Outpost, por su parte, entregó un tercer mockup estático de Pegasus al Johnson Space Center. Allí, astronautas con trajes presurizados evaluaron el diseño, la usabilidad y la comodidad. En 2025 su rover robótico MAPP (Mobile Autonomous Prospecting Platform) operó en el polo sur y validó en vuelo el control térmico automático, las cámaras de navegación y el software de control de misión que se usará para teleoperar Pegasus. Un segundo MAPP está programado para principios de 2027. Lunar Outpost también irá a Glenn para probar la tracción y la movilidad de las ruedas de malla de resorte de Pegasus.

En los próximos meses, ambas compañías probarán mockups conducibles con tripulación de la NASA en un entorno lunar simulado. Lunar Outpost tiene prevista su revisión de diseño preliminar (PDR) en octubre, y Astrolab la suya a finales de diciembre. Según la NASA, las dos van a tiempo de entregar el hardware listo para vuelo a finales de 2027.

En paralelo, el VIPER (Volatiles Investigating Polar Exploration Rover) viajará al polo sur en 2027 a bordo de un aterrizador Blue Moon Mark 1 de Blue Origin. Recorrerá más de 30 kilómetros en busca de agua y otros recursos en cráteres en sombra permanente. El rover ya está construido y en pruebas finales en el Johnson Space Center, antes de trasladarse al Kennedy Space Center para el lanzamiento. Las operaciones se dirigirán desde el Ames Research Center, en Silicon Valley.

“Los rovers lunares son centrales en nuestra estrategia de movilidad en superficie”, dijo Robert Pickle, director de la Oficina de Movilidad en Superficie del programa Moon Base. “Su rendimiento sentará las bases de los sistemas de movilidad que definirán la próxima era de exploración y, en última instancia, determinarán con qué eficacia podemos construir, operar y ampliar la infraestructura necesaria para la exploración de larga duración.”

La movilidad no termina en estos primeros LTV. La NASA prevé, en fases posteriores de la Moon Base, vehículos más capaces y un rover presurizado aportado por la agencia espacial japonesa JAXA, pensado para que dos astronautas vivan y trabajen sin traje durante hasta 30 días. Por ahora, el foco está en 2027 y 2028: validar hardware en Tierra, enviar precursores robóticos y llevar al polo sur los primeros vehículos que Artemisa usará para explorar más lejos que nunca.


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