NASA publica informe sobre la investigación del vuelo tripulado de Starliner
La NASA publicó oficialmente el informe final de la investigación sobre el vuelo de prueba tripulado de la nave CST-100 Starliner, desarrollada por Boeing como parte del Programa de Tripulación Comercial. El documento detalla los hallazgos técnicos y organizacionales derivados de la misión de prueba que llevó astronautas por primera vez a bordo de esta cápsula rumbo a la órbita terrestre.
Crédito: NASA
La misión despegó en junio de 2024 con destino a la Estación Espacial Internacional, transportando a los astronautas de la NASA Barry Wilmore y Sunita Williams. Aunque el lanzamiento y la inserción orbital se realizaron con éxito, durante el encuentro y acoplamiento con la estación se registraron anomalías en el sistema de propulsión de la nave, particularmente relacionadas con los propulsores y fugas de helio en el sistema.
Según el informe, varios propulsores presentaron degradación en su rendimiento durante las maniobras críticas de aproximación. Aunque la tripulación logró acoplarse de forma segura a la estación, el análisis posterior determinó que existían riesgos significativos asociados al sistema de propulsión para ejecutar un regreso tripulado seguro. Tras extensas pruebas en tierra y evaluaciones de datos, la NASA tomó la decisión de que la cápsula regresara sin tripulación, mientras los astronautas permanecían en la estación hasta su retorno en otra nave.
El reporte clasifica oficialmente el evento como un “Type A Mishap”, la categoría más seria dentro del sistema de clasificación de incidentes de la NASA, utilizada cuando existe un riesgo sustancial para la vida humana o para la integridad del vehículo. Aunque no hubo heridos ni pérdida de la nave, la agencia determinó que las condiciones técnicas alcanzaron un nivel que justificaba la investigación independiente de mayor nivel.
Más allá de los aspectos puramente técnicos, el informe también señala factores organizacionales y de gestión que influyeron en la misión. Se identificaron deficiencias en procesos de revisión, evaluación de riesgos y comunicación interna tanto en el contratista como en la supervisión del programa. La NASA enfatizó la necesidad de reforzar la cultura de seguridad, la independencia técnica en la toma de decisiones y la validación rigurosa de sistemas críticos antes de futuras misiones tripuladas.
Como resultado, la agencia ha indicado que no autorizará otro vuelo tripulado del Starliner hasta que se implementen completamente las recomendaciones técnicas y estructurales derivadas de la investigación. Esto incluye rediseños y pruebas adicionales del sistema de propulsión, mejoras en los procedimientos de certificación y una revisión más estricta de los procesos de aprobación de vuelo.
La publicación del informe representa un momento clave para el Programa de Tripulación Comercial. Con dos proveedores certificados para transportar astronautas a órbita baja, la redundancia sigue siendo un objetivo estratégico para Estados Unidos. Sin embargo, este episodio subraya que la seguridad continúa siendo el factor determinante en cada decisión relacionada con vuelos humanos.
El caso Starliner deja una lección clara para la industria espacial: en misiones tripuladas, la excelencia técnica debe ir acompañada de una cultura organizacional sólida y una supervisión independiente constante. Solo así se garantiza que cada lanzamiento no solo sea exitoso, sino seguro para quienes viajan más allá de nuestro planeta.