Starliner volverá a volar sin tripulación en diciembre o enero, y con astronautas en 2028
La NASA y Boeing presentaron este lunes 28 de septiembre el nuevo calendario de Starliner, la nave con la que Boeing aspira a llevar astronautas a la Estación Espacial Internacional. El próximo vuelo, Starliner-1, será sin tripulación y podría despegar en diciembre de 2026 o en enero de 2027. Si todo sale bien, los astronautas volverían a subir a la nave en Starliner-2, previsto para 2028.
La nave Starliner de Boeing, acoplada a la Estación Espacial Internacional durante el vuelo de prueba tripulado, en julio de 2024. Crédito: NASA
El anuncio llegó en una rueda de prensa con Jared Isaacman, administrador de la NASA; Dana Weigel, responsable del programa de órbita baja de la agencia; el astronauta Woody Hoburg, y John Mulholland, vicepresidente y responsable del programa de tripulación comercial de Boeing. La NASA publicó además un comunicado oficial con los detalles del plan.
Starliner-1 será una misión de evaluación de ingeniería. Mulholland aseguró que Boeing va bien encaminada para lanzarla entre diciembre y enero. Según Weigel, "el próximo vuelo de Starliner es un paso crítico en el camino hacia la certificación completa del sistema".
Starliner-2 no volaría antes de mediados de 2028 y estará al mando de Woody Hoburg. No será un vuelo de prueba, sino una misión de rotación de tripulación hacia la estación. Weigel explicó que el piloto se asignará antes que los dos especialistas de misión. "Nuestro plan actual es volver a llevar astronautas en Starliner-2 para 2028", afirmó Isaacman en el comunicado.
El nuevo plan llega tras el vuelo de prueba tripulado de 2024, conocido como CFT, en el que Butch Wilmore y Suni Williams viajaron a la estación. Los problemas con los propulsores llevaron a la NASA a traer la nave de vuelta a la Tierra sin tripulación, y los dos astronautas regresaron más tarde a bordo de una Dragon de SpaceX. En febrero de 2026, la NASA calificó aquel vuelo como accidente de tipo A.
La investigación dejó 61 recomendaciones. Según la NASA, los fallos de los propulsores del módulo de servicio se debieron a una combinación del entorno térmico y de características del diseño. En la rueda de prensa se informó además de que ya se han cerrado 19 de las 20 anomalías registradas durante el vuelo.
Los cambios técnicos llegarán en dos fases. Primero habrá modificaciones térmicas en el módulo de servicio, que se probarán en Starliner-1. Después llegará un rediseño de la válvula de los propulsores, que se desarrollará en paralelo con la preparación de ese vuelo. La nave también recibirá nuevos propulsores en el módulo de tripulación, baterías nuevas y ajustes menores en los paracaídas. Boeing añadirá un registrador de datos de alta frecuencia para los propulsores y hará un encendido de prueba de los propulsores del módulo de tripulación en el Centro Espacial Kennedy.
Weigel explicó que el año y medio que separa Starliner-1 de Starliner-2 se debe al tiempo que lleva certificar los propulsores rediseñados. Hoburg contó que las pruebas en White Sands, en Nuevo México, están ayudando a rediseñar las válvulas y que el problema no era solo térmico. "Espero que los tres problemas técnicos estén resueltos antes del vuelo tripulado", dijo.
Hoburg también agradeció a Wilmore y Williams, a quienes llamó "héroes", su trabajo durante el CFT, y valoró que la misión se calificara como accidente de tipo A, porque eso ayudó a recuperar la confianza.
Otro reto es el cohete. El Atlas V de ULA ya no se fabrica, así que la NASA quiere usar para Starliner los seis que le quedan a la compañía, aunque vigila que algunos componentes tienen una vida útil limitada. Al mismo tiempo, trabajará con Boeing y ULA para certificar el Vulcan para vuelos tripulados antes de que vuele el último Atlas V.
Según lo explicado en la rueda de prensa, la NASA pagará 359 millones de dólares adicionales para terminar la certificación de Starliner y preparar el Vulcan. La agencia también tiene la intención de ejercer las opciones para un quinto y un sexto vuelo de Starliner, aunque todavía no están comprometidos. Por ahora, la NASA tiene comprometidos los vuelos de Dragon hasta Crew-17 y cuatro vuelos de Starliner.
Isaacman dejó claro que la NASA no creará un nuevo programa de tripulación comercial y que seguirá con SpaceX y Boeing dentro del contrato actual. El objetivo es lanzar una misión tripulada a la órbita baja cada seis meses y que Starliner llegue a la misma cadencia que Dragon. Sobre la transición de SpaceX de Dragon a Starship, Isaacman afirmó que Falcon y Dragon "superaron todas sus expectativas iniciales de diseño" y que ese cambio supone "una oportunidad fantástica" para la industria.